29 agosto 2007

Algo para compartir

“Los nuevos enfoques terapéuticos”
Hipócrates fue quien dijo “Primero no dañar”, y esta frase expresa toda una manera de enfocar la vida en general, es decir, se refiere a la idea de lo “holístico”, de lo integrado, del ser humano con su cuerpo físico, pero también con su mundo de emociones, sentimientos y pensamientos.
En este sentido las terapias naturales ofrecen la posibilidad de sanar en profundidad nuestras dolencias, tanto físicas como emocionales. La medicina oriental, nacida hace miles de años, ha considerado siempre la existencia de una corriente de energía llamada “chi”, ó también “prana” para los hindúes, que es aquello que no podemos ver a simple vista, salvo a través de la fotografía Kirlian (Kirlian, de nacionalidad ruso, logró fotografiarla en su laboratorio de investigación en la primera mitad del siglo XX). En los comienzos de la cultura occidental, ésta incorporó elementos de la cultura oriental (aunque lo neguemos y nos resistamos a considerar que existió esta influencia) y luego puso más bien énfasis en “el intelecto”, dando lugar a tantos filósofos, dramaturgos y escritores a través de la cultura griega, principalmente. Sin embargo, a esas alturas, el arte estaba incluído como un bien preciado y aceptado. En esa época vivió Hipócrates, el cual, desde la práctica de la medicina de la época, hablaba de “humores”, en relación a una cierta lectura del enfermo y de su enfermedad. Según él había una correspondencia entre el carácter de la persona y su dolencia física, clasificando las enfermedades según este criterio. Es de suponer que esto fue un vestigio de las medicinas orientales, más antiguas.
Luego, a través de la dirección que tomó la cultura greco-romana y su continuación a través de las diferentes nacionalidades a las que dieron lugar, la “especialización” y la “tecnología aplicada a la medicina” se constituyeron en los aspectos más apreciados. Este desarrollo tuvo que ver con la sobrevaloración de lo físico por sobre los demás planos de la existencia de la persona. Lo físico-químico se puede medir con aparatos, catalogar, ver, observar directamente, extraer, reemplazar. Las drogas (en las cuales también se aplicó la idea de especialización a través de la tecnología), lograron calmar dolores, combatir bacterias, desinfectar, reducir tumores, nivelar descompensaciones, sedar, estimular.
Esta forma de ejercer la medicina es la manera habitual y cotidiana que todos conocemos y que es aceptada por muchas personas, las cuales no han tenido la oportunidad de conocer otros métodos.
Es indudable la eficacia de muchos de estos medicamentos y procedimientos en muchos casos de enfermedades, pero sería más lógico pensar en ellos cuando justamente “no queda otro remedio”.
Las medicinas naturales, como la homeopatía, las terapias florales, la musicoterapia, la acupuntura, la digitopuntura, el shiatzu, la fitoterapia, la antroposofía, etc. Son poco conocidas en nuestro país en relación a lo que sucede en países europeos o a otros americanos. En Inglaterra, por ejemplo, existe un Hospital de Homeopatía estatal, y es la cuna de las Flores de Bach, ya que su creador, el Dr. Edward Bach, era oriundo de Gales, Inglaterra. Por otra parte la Antroposofía, creada por Rudolf Steiner, tiene desarrollo en Alemania, Suiza y Brasil, principalmente. En estos y otros países existe atención con estas medicinas y se dictan cursos y perfeccionamientos. Los Congresos se realizan en todo el mundo, en diferentes lugares y es allí en donde se exponen las últimas investigaciones realizadas en estos temas y se difunden.
Por otro lado, estas medicinas se acomodan pefectamente a los tratamientos alopáticos, siendo, de esta manera, complementarios de los mismos.
Es imprescindible considerar, sin embargo, que siempre es preferible, luego de realizar chequeos médicos oportunos si se trata de síntomas físicos, elegir como primera opción el tratamiento natural. En el caso de la homeopatía y la terapia floral, no tienen contraindicaciones ni efectos tóxicos o adversos, lo cual sí ocurre con los medicamentos alopáticos.
Una de las preguntas frecuentes se refiere al hecho de tener que ingerir “gotitas” para superar un problema emocional, por ejemplo. Y es fundamental considerar que no es lo mismo que ingerir un medicamento alopático, como por ejemplo un sedante, o un anti-depresivo. Las “gotitas” no contienen drogas, sino que están impregnadas de la “energia” de la sustancia correspondiente. Si realizamos un análisis del contenido, encontraremos agua y cognac o brandy (alcohol). No hay ninguna otra sustancia química. Sin embargo, los efectos ocurren.
Si se trata de pánico o fobias, éstas van cediendo naturalmente. Si es angustia, las flores acompañan la expresión de esa angustia contenida, para que desaparezcan los síntomas físicos de la misma. Si existe intolerancia, resentimiento, depresión… ocurre algo parecido.
La diferencia fundamental con la medicina alopática, es que no se suprimen síntomas sino que se convierten en energía disponible para lograr sentirse mejor.
Estamos viviendo épocas difíciles, nadie lo duda. Muchos cambios, muchas incertidumbres, muchas dudas, mucho cansancio. Los chinos dicen que las crisis significan “peligro y oportunidad”. Si vivimos en esta época, será por alguna razón, pero en lugar de quedarnos en la queja y creer que no podemos hacer nada, podemos recuperar nuestras ganas y ser guías para otras personas, a través de la transformación de nuestras emociones negativas.
La terapia floral ofrece esta oportunidad.
Es responsabilidad nuestra elegir lo saludable para nosotros y para los demás. Nadie lo hará por nosotros, pero a cambio, sentiremos la fuerza que nada externo brinda.
Pensémoslo.

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